Su celo no reconoce
a su olfato inocente
de tumores invisibles
que se hacen presentes.
Hoy se la vio vencer
las frontera de la muerte
donde su corazón galopo
y mi mano la protegió.
Su ladrillo es silencioso
y su estómago se cerró
luego que el dolor permaneció
muy cerca de ella que jamás la dejo.
Se reposa sobre mi cama
y su temblar desaparece
cuando la miro recuerdo
su cachorrerio que hoy es solo un sueño.
Siente el hambre de ser madre
pero no pudo ni podrá
fue castrada por no dejar
las huellas de su soledad.
Se duerme y solo la miro
pienso en ella y en lo que viene
solo espero que este dolor
no la lleve hacía la muerte.
En la mañana la vuelvo a curar
y ella solo me quiere morder
se da cuenta que no vale más
porque su herida jamás cerrará ...
Santiago ...

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